domingo, 23 de septiembre de 2012

Batido energético "Popeye"


Se acabó el verano y llega el otoño: toca limpieza estacional. Para afrontar tan dura tarea Florita se ha preparado para desayunar un batido contundente, receta de Jeremy para los días de Body Pump. Ha movido muebles, podado las plantas de la terraza, tirado comida caducada, luchado contra pelusas gigantes que reclamaban su territorio (es que Florita es más curiosa que limpia) y para terminar ha guardado la ropa de verano del armario y ha sacado los trenchs, jerseys y medias de otoño. Cuando ha terminado con tan ardua empresa, se ha dejado caer en el sofá del salón, de cuero marrón, desfallecida. El descanso le ha durado muy poco, el teléfono ha comenzado a sonar y Florita, haciendo un tremendo esfuerzo, se ha levantado a cogerlo. ¿Florita? Hola, soy Pablo, no sé si te acuerdas de mí, nos conocimos el día de la entrega de premios de tu revista. ¡A Florita casi le da un soponcio! No había vuelto a saber de Pablo desde aquel fatídico día en la entrega de premios, en que el mal aliento y la falta de un cepillo de dientes se confabularon para impedirla conocer al Príncipe Azul de sus sueños. Han quedado a tomar un café (Florita, previsora se ha agenciado un spray de menta y cuatro rollos de hilo dental) el tema es que, cuando ha querido ponerse algo vistoso, se ha encontrado con el armario repleto de ropas de corte invernal. ¡Qué más da! Pasar un poquito de calor no hace mal a nadie, así con suerte pierdo unos kilitos en el camino, se ha dicho a sí misma. Se ha puesto un jersey de cuello cisne, la falda escocesa de lana y ha puesto rumbo hacia el café donde había quedado con el futuro padre de sus hijos. A medio camino, y con el termómetro marcando 35 grados a causa del Veranillo de San Miguel, Florita ha empezado a sudar a chorros (un problema un tanto recurrente en su vida) por lo que ha intentado aflojarse el cuello del jersey. Un poco más adelante, no podía casi ni respirar. Lo último que ha visto ha sido el letrero de la cafetería, tras lo cual, todo se le ha ido a negro hasta que ha despertado, cegada por los fluorescentes del hospital, mientras unas enfermeras la despertaban pasándole un frasco de sales por debajo de la nariz.

INGREDIENTES (por persona)
-1/2 aguacate
- Un plátano maduro
- Una taza (de las de café) de copos de avena
- 1/2 vaso de leche fría (de nevera)
- Dos cucharadas de concentrado de jugo de caña de azúcar (o azúcar moreno)
- Una pizca de azúcar avainillado



PREPARACIÓN

Ponemos los copos de avena en remojo con la leche y el jugo de azúcar en un vaso de batidora. Cuando se hayan reblandecido un poco añadimos el aguacate, el plátano y la pizca de azúcar avainillado y batimos bien hasta que quede una textura uniforme, se puede añadir más o menos leche según se quiera de líquido. Servimos en el momento (es importante que la leche esté muy fría).

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Florita va de exposición


Florita, busca en el desván, entre sus trastos viejos. No puede disimular la emoción. Sus tías Elisa y Encarnita, le han escrito para anunciarle que vuelven a Madrid. Tía Elisa está en Egipto, restaurando una de las paredes de la tumba de Tutankamón, donde creen haber descubierto un antiguo fresco de Goya tras una capa de pintura sintética. Tía Encarnita, en Alaska, participando en el mayor concurso de esculturas de hielo, con el problema añadido de que están en plena ola de calor siberiano.
El caso es que se van a reunir con sus antiguos compañeros de clase de Bellas Artes. Para ello tienen previsto montar una exposición con sus mejores obras, el 4 de octubre en la Casa de Cultura de Majadahonda y, como favor personal, le han pedido a Florita que traiga algún pequeño cuadro de mercadillo, que tenga a mano, por si no tienen suficiente obra para rellenar. Florita duda entre varias obras de arte adquiridas a lo largo de los años en diversas tiendas de chinos, mercadillos de viejo o herencias de parientes. Finalmente se decide por un Renoir, que, aunque viejo y polvoriento, tras una buena limpieza con la bayeta mágica y mucho Mistol, quedará como nuevo. Al día siguiente, Florita queda con sus queridas tíitas para ayudarlas a montar la exposición. Tras abrazos y regalos, uno a uno van colocando los cuadros, esculturas y grabados en las paredes y vitrinas de la sala de exposiciones. Encarnita y Florita charlan distendidamente cuando de pronto, escuchan un grito seguido de un golpe. Al girarse, descubren con horror a Elisa desmayada en el suelo con el Renoir de Florita aferrado entre las manos.













Exposición Alumnos de Bellas Artes
Promoción del 77
Inauguración Jueves 4 de octubre a las 20h
Casa de la Cultura Carmen Conde
Majadahonda · 28220 Madrid

viernes, 7 de septiembre de 2012

Paella con vistas al Delta del Ebro

Florita subía las escaleras con la compra, cuando ha oído que sonaba el teléfono en su piso. Saltando los escalones de dos en dos, ha soltado las bolsas donde ha podido y ha hecho malabarismos con el teléfono inalámbrico para que no se le cayera al suelo. Era Pepi. Hablaba como si alguien le estuviera apuntando con una pistola. "Adivina quieeeén acaba de presentarse en mi casa". Resulta que el simpático grupo de alemanes que ambas habían conocido durante sus maravillosas vacaciones en la Costa de la Luz, Hans, Albert, Rudolf y Peter, se encontraba de ruta por España, y "por pura casualidad" habían acabado en la casa de Pepi, en Tarragona. Con cara de perrillo abandonado, le habían pedido que si, porrr favorrr porrr favorrr, les dejaría hospedarse un par de noches, para que pudiesen conocer la cultura y el ambiente autóctono. Antes de que Pepi dijese nada, Florita ya había hecho su mini maleta de urgencia y había puesto rumbo a la tierra del Cava en su mini descapotable. Tras más de cuatro horas de viaje, ha llegado por fin a casa de Pepi y se ha encontrado al grupito bávaro sentado a la mesa, cubiertos en mano, esperando a que ésta les sirviera su famosa paella. Pepi ha lanzado una mirada de "los mataré" a Florita, y, ante el temor de que pudiera hacer alguna locura con la paellera, Florita ha servido cava a los allí presentes (ellas dos, incluidas) para destensar el ambiente. El resto de la comida ha transcurrido sin más incidentes, entre risas y cava. Incluso, Lula, la perrita de Pepi se ha animado ante semejante ambiente festivo y de cuando en cuando soltaba un alegre ladrido.
¡Otrrrra de cava!- gritaban los teutones con las mejillas más rosas que Heidi. Y, cuando se ha acabado el cava, han empezado a aporrear la mesa con los puños gritando al unísono: ¡Sangrila! ¡Sangrila! ¡Sangrila! Pepi y Florita se han mirado confusas sin saber si se referían a la bebida afrutada, al paraíso terrenal del Himalaya o a ambos. En esto que ha aparecido por la puerta Peter con un gran cubo lleno del ansiado brebaje y para servirlo ha usado una sopera de plata de Pepi a modo de cucharón. Como era de esperar, tamaña melopea no podía quedar sin consecuencias, así que los alemanes hartos de permanecer sentados y formales y, ante el estupor y asombro de Pepi y Florita (aunque ambas se han tapado "casi" a tiempo los ojos) se han despelotado y se han tirado en bomba a la piscina provocando una escandalera que, unida a los ladridos de Lula y a los gritos de Pepi y Florita han hecho que vinieran los vecinos, la policía municipal y la prensa local.

INGREDIENTES
para el fumet de pescado
- 1 kg de pescado de roca (puede ser también rape, merluza...)
- 1/2 cebolla
- 2 dientes de ajo
- Unas ramitas de perejil fresco
- 2 tomates medianos maduros
- Aceite de oliva
ELABORACIÓN
Se ponen a cocer las cabezas de pescado y sus raspas que hacen un caldo muy bueno. Para el sofrito, la cebolla, los dientes de ajo, el perejil y los dos tomates se trituran en la minipimer; en una olla alta se echa un generoso chorro de aceite y en cuanto esté caliente se incorporan los ingredientes triturados que tienen que estar unos 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Luego se echa el pescado, y se remueve para mezclarlo bien todo y a continuación, se pone el agua de hervir las cabezas y espinas, hasta cubrirlo, más o menos 2 litros, se deja hervir durante media hora más. Para terminar, se pasa el caldo por un colador y se reserva.
INGREDIENTES
para la paella (cuatro o cinco personas)
langostinos (los de San Carlos, o del Delta son excelentes), dos o tres por comensal
4 o 5 cigalas medianas
4 calamares frescos, no muy grandes
15 cangrejos de mar
1/2 pimiento rojo cortado en cuadritos
y por último un sofrito, igual que el del caldo, pero éste en más cantidad, un poco más del doble.
Azafrán o colorante alimentario
ELABORACIÓN

En el aceite caliente de la paellera, se ponen todos los crustáceos y se hacen por ambos lados. Cuando estén, se retiran y reservan. A continuación, el calamar troceado en anillas, las patitas, tal cual y el pimiento. Cuando esté bien sofrito se echa el arroz, una medida por persona (una taza de las de café), se sofríe el arroz con el calamar y el pimiento durante un minuto, siempre removiendo para que no se pegue y se añade el caldo que se tendrá hirviendo, esto es importante. La cantidad de caldo, es el doble que la de arroz, es decir, en vez de una taza como medida, dos por cada taza de arroz y una más de regalo, sal al gusto, azafrán y como toque personal, pimienta negra molida.
El tiempo de cocción, no debe ser más de quince minutos, (entre trece y quince) pues el arroz tiene que estar al "dente". Durante la cocción del arroz, no se remueve, pero de vez en cuando se da unos "meneítos" (con amor) a la paellera, cogiéndola por sus asas. Cuando falten cinco minutos para que el arroz esté listo, se incorporan todos los crustáceos y a los quince minutos en total, se apaga el fuego y se deja reposar unos ocho minutos. Y ya está, lista para comer.
También se pueden poner almejas y mejillones, a gusto del consumidor.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Milhojas de tomate, mozarella y tapenade


Hoy lunes de vuelta al gimnasio, Florita se ha encontrado con la peor de sus pesadillas, ¡control de daños postvacacionales!. Jeremy, su entrenador personal, ha traído una báscula digital y uno a uno ha obligado a todos los clientes del gimnasio a pesarse ante la cruel mirada del resto. Cuando le ha llegado el turno a Florita, se ha puesto tan nerviosa que los pies le han empezado a sudar a mares (como le pasa siempre que se pone nerviosa) solo que esta vez, al estar descalza, el sudor ha empezado a chorrear por la báscula que, como era digital, ha empezado a parpadear y a oler a chamusquina. ¡Fuego! Han gritado de pronto los allí presentes. Florita se ha mirado los pies y, efectivamente, la báscula había pegado un chispazo y empezado a arder. Jeremy ha tenido que romper el cristal del extintor y cual Rambo en Vietnam se ha puesto a disparar espuma a diestro y siniestro. ¡No siento las piernas! ¡Ahhhhh! El caos total. Las señoras que habían acudido a una sesión de body bump han acabado nadando entre espuma tratando de no ahogarse, la clase de yoga ha quedado cual Pompeya tras la erupción del Vesubio, todos encajados en la postura karnapidasana, a los musculitos de la sección de culturismo se les ha desteñido el bronceador falso... y Florita, muerta de la vergüenza se ha escabullido silenciosamente a su casa, eso sí sin olvidarse de coger su toalla y cinta del pelo.
Tras el susto, y para terminar de reponerse, Florita se ha preparado un tomate relleno, ligero, eso sí, para dar comienzo a su dieta otoñal.

INGREDIENTES (por comensal)
- Un tomate de ensalada, grande y lustroso 
- Una bola de mozzarella fresca de búfala
- Un puñado de aceitunas negras griegas
- Un chorro de aceite de oliva virgen extra
- Un manojo de albahaca fresca
- Sal y pimienta recién molida

PREPARACIÓN
Pelamos el tomate con un pelador o escaldándolo (echamos el tomate un minuto aproximadamente en agua hirviendo con sal). Dejamos enfriar en el frigorífico durante aproximadamente media hora.
Cortamos el tomate en capas horizontalmente (de tal forma que al ponerlas una encima de la otra podamos reconstruir el tomate). Loncheamos la mozzarella y preparamos una pasta de aceitunas batiéndolas en la mini pimer.
Montamos el tomate, siguiendo el orden tomate- mozzarella- pasta de aceitunas.
Llenamos un biberón de salsa que previamente habremos preparado con el aceite de oliva y la albahaca fresca. Salpimentamos el tomate y adornamos con el aceite aromático.






lunes, 27 de agosto de 2012

Vermicelli a la marinara de salsicia



Tras un duro día de trabajo, Florita se está dando un baño de burbujas mientras recuerda las extrañas aventuras hoy vividas. En "Gourmet y en Forma" se está preparando el número especial de otoño y, este año, quieren que trate sobre el tema "fauna salvaje". Para ello, la directora de la revista, Sandra Alcaparrós, ha mandado a un equipo liderado por Florita a un safari en las afueras de la ciudad. La idea básicamente es hacer fotos de los animales en su hábitat natural, para el reportaje principal del número de septiembre. El guía de la expedición, Martín, es un antiguo domador de caballos salvajes en Arizona que ha entablado muy buena amistad con Florita. Les ha conducido en un Jeep a todos los lugares del complejo: la charca de los hipopótamos, la llanura de las cebras y jirafas, el espacio de los elefantes y... el hogar de los leones. Nada más aparcar el coche a una distancia segura de los félidos, el equipo de fotografía e iluminación ha empezado a preparar todos los aparatos y cachivaches para tomar unas buenas instantáneas del Rey de la Selva, aprovechando que se estaba echando una siesta. Al cámara le ha entrado hambre y, sin que Martín se diese cuenta, ha sacado un bocata de tortilla de patata, se ha puesto una servilleta a modo de babero y, cuando se disponía a engullir el primer bocado, el león macho alfa de la manada, tras oler el irresistible aroma a patatas fritas con cebolla ha emprendido la carrera hacia el emparedado ante la horrorizada mirada de todo el equipo, incluida Florita. El resto ya os lo podéis imaginar, carreras, gritos, empujones, desmayos... sólo deciros que cuando ha arrancado el Jeep, Emmanuelle, el estilista, tenía medio cuerpo dentro del vehículo y el resto fuera, asomando por la ventanilla, lo que ha permitido al animal quitarle uno de sus zapatos marca "Fermés" dejando al descubierto un tomate en el calcetín de rombos. No se sabe si ha sido por el susto, por el carísimo zapato o por la vergüenza de haberle pillado en un renuncio, pero Emmanuelle se ha pasado el resto del día, lívido y callado y sólo ha abierto la boca cuando Florita, para calmar la situación ha decidido cocinarles sus magníficos Vermicelli.




INGREDIENTES

(para 4 personas)
- 500 gramos de Vermicelli o cualquier otro tipo de pasta seca
- Cuatro chorizos criollos (o salchicha de carnicería más bien grande)
- 1 kg aproximadamente de tomate fresco triturado (mejor si tiene trozos de tomate entero)
- 3 dientes de ajo
- Un par de ramos de albahaca fresca
- Un par de ramitas de romero fresco
- Dos cucharadas soperas de azúcar blanca
- Un chorro de aceite de oliva
- Sal gorda y pimienta recién molida
- Un poco de queso parmesano rallado


PREPARACIÓN

Cocemos la pasta dejándola un minuto menos del tiempo que nos señale el paquete para que quede "al dente". Para ello hervimos una gran cantidad de agua con sal gorda. Cocemos en ella la pasta, escurrimos en un colador y reservamos.
En una sartén con aceite freímos los dientes de ajo triturados, sin que lleguen a quemarse, añadimos la lata entera de tomate, la sal y la pimienta, el azúcar y la mitad de la albahaca troceada. Tapamos para que no salte por toda la cocina y cuando el tomate esté a nuestro gusto, añadimos el resto de la albahaca fresca cortada y retiramos del fuego. (También podemos añadir las hojas enteras)
En el mismo recipiente en que hemos cocido la pasta ponemos un chorrito de aceite y freímos vuelta y vuelta los chorizos criollos acompañados de un par de ramas de romero fresco (que retiraremos antes de que se queme). Cortamos en rodajas los chorizos y volvemos a freír esta vez sin las ramas de romero. Añadimos la pasta y removemos bien para que se mezclen los sabores. Finalmente echamos el tomate frito y servimos acompañado de queso parmesano recién rallado.

lunes, 20 de agosto de 2012

"Los huevos de oro"



Esta noche pasada, Pepi y Florita se pusieron de tiros largos para salir de fiesta por Tarifa. En el camino en autobús, conocieron a un grupo de funcionarios alemanes de vacaciones por Andalucía: Hans, Albert, Rudolf y Peter. Aunque no hablaban ni papa de castellano, las invitaron a cenar en una terraza que daba sobre el Atlántico. Comieron huevos fritos, chorizo, tortillas de camarones, y cuando no podían más se fueron a una Jaima playera donde, animados por la música chill out (y unos cuantos daiquiris de plátano) hicieron la conga egipcia (todavía hay fotos testimoniales circulando por la red). Después de despedirse de los simpáticos bávaros en la parada del bus y ya de vuelta al camping, Pepi y Florita pasaron la peor noche de sus vidas. El paseo marítimo estaba completamente a oscuras, por un corte de electricidad y la única iluminación existente era la del cielo estrellado. Por si eso fuera poco, en un momento dado empezaron a oír pasos que las seguían a corta distancia, lívidas por el canguelillo, empezaron a andar cada vez más y más deprisa, hasta que en un momento dado, echaron a correr despavoridas. Corrieron y corrieron hasta ver por fin la entrada del camping y ya dentro, respiraron tranquilas. Cuando estaban en la roulotte, riéndose nerviosamente por lo ocurrido, alguien llamó a la puerta. ¡Toc, toc! Pepi y Florita se miraron, las caras blancas cual papel. Florita abrió cautelosa la puerta y allí estaban... ¡Los cuatro funcionarios alemanes! Resulta que sin querer y, sin duda alguna, sin haberse dado cuenta, Pepi y Florita se habían quedado con la cartera de Hans y Peter y la cámara de fotos de Rudolf. Entre risas y disculpas, todos terminaron la noche con una conga egipcia que, de roulotte  en roulotte, invitaba a los campistas a unirse (o a tirarles zapatos a la cabeza).


INGREDIENTES 

(para cuatro personas)
- Cuatro huevos ecológicos
- Tres patatas medianas
- Dos dientes de ajo
- Una ramita de perejil fresco
- Un pellizco de sal
- Aceite de oliva
- Vinagre blanco
- Un poco de guindilla (opcional)


PREPARACIÓN

Cortamos en rodajas más bien finas las patatas, lavamos para quitar el exceso de almidón y secamos con papel de cocina. En una sartén ponemos una generosa cantidad de aceite a calentar y, cuando empiece a humear ligeramente, vamos poniendo en tandas las patatas friéndolas hasta que queden doraditas. Escurrimos de aceite en un plato con papel de cocina.
Con el mismo aceite de las patatas, freímos los cuatro huevos procurando que los bordes de las claras queden con "puntillita" y las yemas no demasiado hechas.
Vaciamos la sartén del aceite de freír dejando un poco en el fondo. En él pondremos el ajo en láminas y cuando se empiece a dorar, apagaremos el fuego y añadiremos un chorro de vinagre.
Para terminar servimos las patatas en una fuente, coronadas por los huevos y aderezado todo por la "ajada" con vinagre y sal bien repartida. Presentamos con un poco de perejil fresco picado y espolvoreado.

jueves, 9 de agosto de 2012

Chipironcitos encebollados y almejas al cava de la Embajada

¿Os he contado alguna vez lo que le chifla a Florita el salmorejo? Si fuera por ella lo comería a todas horas (untado en pan, con jamón y huevo picado, como bebida...). Como ya habréis adivinado, Pepi y Florita llevan más de una semana comiendo salmorejo única y exclusivamente. Desde que Florita lo probara en un coqueto mesón de Córdoba no puede dejar de prepararlo en el camping, pedirlo en restaurantes y agenciárselo (por la noche y muy discretamente eso sí) de los mini frigoríficos de sus vecinos de bungalow. Pero Pepi ya no puede más. Todo le sabe a ajo, tiene la garganta irritada de tanta sopa fría y está hasta las narices de subsistir a base de líquidos. Bien es cierto que ha perdido cinco kilos pero... ¡Una necesita ingerir sólidos de cuando en cuando! Una de esas noches en que la pesadez de estómago no le deja pegar ojo, mientras Florita ronca plácidamente en su litera, Pepi contempla la idea de asfixiarla con la almohada de encaje de bolillos para después llamar a la policía y confesarlo todo desde un asador de chuletones. En su imaginación, el jurado pediría que la absolviesen por enajenación mental a causa de la falta de calorías. Finalmente, y tras meditarlo fríamente, decide sobreponerse a tan violentos pensamientos. Se coloca el chándal dominguero, agarra la bici de montaña y, aprovechando que son sólo las seis de la mañana, pedalea hasta la lonja de Cádiz para comprar las provisiones del día. Allí conoce a Juanino, un pescador de la lonja con el que ha entablado amistad. Además de venderle unas almejas fresquísimas, invita a Pepi a tomar un vermut en una freiduría del centro. Entre refrigerio y refrigerio, Juanino le cuenta cómo todas las semanas, realiza una performance de danza moderna en la plaza de Conil de la Frontera. Vestido de mimo (pero no de mimo cutre, sino más del estilo de Marcel Marceau) y con música de Philip Glass, representa al mar enfurecido ante la destrucción del ser humano. Ya de regreso en el camping (a las dos de la tarde) Pepi oye desde la puerta de la roulot como Florita ronca todavía plácidamente sobre el arma homicida de encaje. Con un gesto de desaprobación le coloca una pinza de la ropa en la nariz para amortiguar el ruido y se pone manos a las obra con el camping gas.

INGREDIENTES (cuatro personas aprox.)
Para los chipironcitos encebollados
- Medio kilo de chipirones frescos
- Dos cebollas
- Aceite de oliva
- Sal
Para las almejas al cava
- Un kilo de almejas
- Cuatro dientes de ajo
- Un vasito de un buen cava
- Una cucharadita de harina
- Aceite de oliva
- Sal

PREPARACIÓN
Los chipironcitos encebollados  
Pochamos la cebolla cortada en juliana a fuego lento. Después incorporamos los chipirones y la sal, le damos un par de meneítos y en cuanto suelten el agua y quede sólo el aceite, apagamos el fuego. Servimos calientes.
Las almejas al cava
Calentamos el aceite y ponemos los ajos cortados en láminas para que suelten su aroma, acto seguido, incorporamos las almejas limpias de arena (previamente las habremos tenido en agua con sal un buen rato). En cuanto se abran, regamos con el cava, en el que previamente habremos disuelto la harina a través de un colador fino (removiendo con una cuchara para que se deshaga bien la harina). Mezclamos los sabores en la sartén y esperamos a que espese la salsa. En cuanto estén hechas las almejas, las retiramos del fuego para que no se hagan demasiado ya que deben quedar jugosas.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Pollo Jerezano de Poniente con patatas pelotonas

Mientras deshace una a una sus cuatro maletas y dos baúles tamaño familiar, Florita se acuerda de las vacaciones que ha pasado con su amiga Pepi recorriendo en roulotte toda la Costa de la Luz. Nada más llegar, se alojaron en un camping en Conil de la Frontera y ante el estupor del resto de campistas, decoraron la roulotte con una lámpara de cristal de Bohemia, vajilla china, cortinas de seda estampada y jarrones de orquídeas. Uno de sus vecinos campistas, Raúl, vestido con camiseta blanca de tirantes (dejando entrever una pechera poblada) y chanclas de piscina, trató, ante el horror de Florita, de irrumpir en la roulotte para poner sus huellas dactilares (previamente embadurnadas en chorizo a la brasa) sobre un cuadro colgado en la pared, que representaba la Primavera y las fiestas campestres.
Después de semejante susto, las dos amigas decidieron que tenían hambre y fueron a un restaurante típico de Jerez de la Frontera, donde pidieron el plato más famoso de la casa: Pollo al Jerez. Les supo riquísimo, sobre todo cuando se dieron cuenta de que ninguna de las dos llevaba dinero y tuvieron que salir corriendo (muy dignas eso sí) haciendo un "sinpa" mientras el dueño las perseguía gritando, espumadera en mano.
Después de eso, acudieron a un espectáculo de caballos jerezanos. Tanto les gustó, que Pepi, animada por uno de los entrenadores de caballos, se subió a lomos de un equino marrón que empezó a bailar al son de la música. "Un dos tres, un dos tres" le marcaba el paso su dueño. El ritmo de la música fue aumentando poco a poco y el caballo empezó a agitarse y a relinchar tratando de seguirlo.
Pepi, lívida por el susto y haciendo equilibrios para no caerse, se agarró con fuerza a las crines, lo que provocó que el animal,  tras un relincho de dolor por tan grosero tirón,  echase a galopar por toda la carpa provocando el caos entre los espectadores. Hubo gritos, carreras, empujones, destrozo de mobiliario y dos heridos leves (el caballo y la amazona) a los que hubo que suministrarles cuatro tilas bien cargadas para que se calmaran un poco. Ya de vuelta en el camping, para relajarse después de un día tan movidito, Pepi y Florita se pusieron de punta en blanco y brindaron con tinto de verano (en copas de champán y mezclado en coctelera de plata, eso sí) por las estupendas vacaciones que les esperaban. Incluso invitaron a Raúl, a su mujer y a sus ocho hijos. Y, cuando por fin cayeron rendidas, bajo el cielo estrellado, lo único que se escuchaba en todo el camping (aparte de los ronquidos de Raúl y su extensa prole) era a Pepi contando en sueños "¡Un dos tres! ¡Un dos tres!"

INGREDIENTES
(para cuatro personas)
- Un pollo entero troceado
- Cinco o seis cucharadas soperas de mayonesa
- Dos dientes de ajo
- Un chorrito de jerez
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta
- Cuatro patatas medianas
- Una cebolla

PREPARACIÓN 
Primero preparamos las patatas pelotonas. Pelamos y cortamos en rodajas lavamos y secamos bien para quitar el exceso de almidón. Pelamos y troceamos la cebolla. Ponemos en una sartén abundante aceite caliente y freímos hasta que se empiecen a dorar. Escurrimos el aceite en un plato con papel de cocina y añadimos sal y pimienta.

Limpiamos bien el pollo. En una cazuela cubrimos el fondo de aceite de oliva y freímos los dos dientes de ajo picados (sin que se quemen). Añadimos el pollo troceado y cocinamos hasta que quede muy tierno y dorado. Salpimentamos, regamos con un generoso chorro de jerez y una vez que evapore, sacamos a una fuente de barro, añadimos la mayonesa y mezclamos.
Servimos acompañado de las patatas pelotonas y a disfrutar. ¡Ea!


martes, 3 de julio de 2012

Pappardelle all'amatriciana de las Dos Sicilias

Hoy es el cumpleaños de Sabrina, la vecina de Florita, y la ha invitado a su casa a comer para celebrarlo (también le ha pedido amablemente que prepare el plato principal, es que con tres niños...). Florita, sin pensar ni por un momento que la invitación pudiera ser una excusa para no tener que cocinar, se ha puesto manos a la obra con uno de sus platos más contundentes y famosos, la pasta con salsa Amatriciana, una receta heredada de su tía italiana Antonnia, que le confió en el lecho de muerte.
Tampoco se ha molestado Florita, cuando a mitad de cocción, la ha vuelto a llamar Sabrina para recordarle "por si no lo había hecho ya" que en total serían unas veinte personas. 
Florita ha bajado de nuevo al súper a por más ingredientes, ha estado cociendo la pasta hasta que casi le da un desmayo por los vapores, se ha duchado y vestido en un tiempo récord y ha subido corriendo a casa de su vecina, olla en mano.
Allí esperaban ansiosos y hambrientos sus tres vecinitos, Juanito, Jorgito y Borjita, los padres de Sabrina, el tío Carmelo, los primos pesados del pueblo, que no han parado de intentar ligar con Florita durante toda la comida. En un momento del festejo, el abuelo de Sabrina ha intentado hacer un brindis por la cocinera pero se le ha caído la copa de vino en el plato de Florita... y cuando parecía que ya nada más podía ocurrir, Juanito, Jorgito y Borjita han hecho de las suyas tirando una bomba fétida, provocando la estampida de los comensales escaleras abajo...


INGREDIENTES

(Para cuatro personas aprox.)
- 500 gr de Pappardelle
- Una lata de 1 kg de tomates pelados
- Tres dientes de ajo
- Una cebolla
- Un ramo de albahaca fresca
- 300 gr de tiras de bacon
- Dos guindillas secas
- Sal gorda y pimienta
- Un trozo de parmesano
- Aceite de oliva virgen extra


PREPARACIÓN

Cocemos los Pappardelle en abundante agua con sal gorda siguiendo el tiempo de cocción que indiquen las instrucciones del fabricante.
Sacamos la pasta y la escurrimos en un colador de cocina "asustándola" con un chorro de agua fría para que se despegue. En la misma olla que hayamos utilizado para la cocción, echaremos un chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente, añadiremos la cebolla pelada y troceada pequeñita. Cuando se haya cocinado, echamos los dientes de ajo (es recomendable quitarles el germen del centro para que no repitan) lo picamos y añadimos a la cebolla. Después echamos las tiras de bacon, la guindilla desmenuzada, un poquito de sal y una buena cantidad de pimienta recién molida.
Cuando el bacon esté doradito, añadiremos los tomates pelados (escurriéndolos bien previamente). Freiremos el tomate y posteriormente verteremos los Pappardelle, dando una vuelta para que se mezclen bien con la salsa.
Servimos con una generosa cantidad de queso parmesano rallado.

sábado, 30 de junio de 2012

Ensalada "Montecarlo" de queso de cabra y peras confitadas

Por fin ha llegado el gran día. La gala de premios de "Gourmet y en Forma". A primera hora, Florita ha ido a que su peluquero "Chéri" le hiciera un doble moño vienés (casi se intoxica por la cantidad de laca que ha tenido que usar), después ha acudido a los estilistas de la revista para que la maquillaran y la ayudaran con los accesorios, y cuando ha tenido todo listo, se ha enfundado en su vestido de muselina y crepé de Dulce & Chiclana (chúpate esa Lorelai que ha entrado perfectamente) y se ha dirigido, cual cenicienta, al Chateâu Marigold, lugar de celebración del evento. Le ha tocado sentarse al lado de un redactor de la revista "Sports dedicated" que ha resultado ser un chico muy majo (en todos los sentidos). Se llama Pablo, es rubio y con ojos azules y le ha confesado que aunque le encantan los deportes, su verdadera pasión es la cocina. La cena también ha estado genial, el mejor plato, sin duda la ensalada  de queso de cabra (¡con lo que le chifla a Florita!) y peras. Pero todo se ha estropeado cuando ha empezado a sonar la música y Pablo le ha pedido que bailase con él ¡y a Florita se le había olvidado el cepillo y la pasta de dientes en casa! Se ha pasado toda la canción con la boca cerrada, sonriendo y asintiendo, mientras Pablo no hacía más que intentar sacarle conversación. Al final, ha desistido y las cinco siguientes canciones las ha bailado con Marimar la compañera de Florita en la redacción. Cuando ha vuelto a casa, Florita se ha puesto a llorar amargamente pensando que ni tan siquiera había conseguido el teléfono de Pablo...


INGREDIENTES
- Una bolsa de mezclum de lechugas
- Una pera conferencia
- Rulo de queso de cabra
- Pan de cereales y frutas
- Un paquetito de tiras de bacon
- Un puñado de nueces de California peladas
- Un puñado de pasas de Corinto
- Una cucharadita de azúcar blanca
- Una cucharada sopera de mantequilla
Para la vinagreta francesa: 
- Dos cucharadas de vinagre de Módena
- Una cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Una cucharadita de miel
- Una cucharadita de mostaza Antigua
PREPARACIÓN
Derretimos la mantequilla en una sartén y cocinamos en ella la pera cortada en rodajas muy finas. Cuando empiece a dorar retiramos.
Cortamos el queso de cabra en rodajas gruesas (una por comensal) y colocamos cada una sobre una rebanada de pan. Espolvoreamos con un poco de azúcar y metemos en el horno en la bandeja superior en la función grill. Sacamos cuando se haya caramelizado un poco el queso.
Lavamos y colocamos el mezclum de lechugas en una fuente, esparcimos las nueces, las pasas y las tiras de bacon fritas. Colocamos encima la tosta de queso de cabra y servimos con la vinagreta francesa que previamente habremos preparado mezclando todos los ingredientes en un biberón.



domingo, 24 de junio de 2012

Tiramisú "Tentación"

Florita vuelve a casa después de una dura tarde de gimnasio: que si sube y baja el stepper, que si balón para arriba y para abajo, flor de loto, saludos al sol, la postura del guerrero... Jeremy, su entrenador personal, es un tipo sin piedad. Debajo de ese cuerpo hipermusculado no hay espacio para una pizquita de compasión por la pobre Florita que, sudando y casi echando el bofe le suplica que rebaje la velocidad de la cinta andadora. Total, ¿qué pensáis que se encuentra Florita cuando llega a la puerta de su casa? No lo adivinaréis. ¡Un tiramisú! Fresquito, dulce, repleto de mascarpone y con un aroma a café y cacao... A su lado una carta,  en letras mayúsculas anuncia: REVISTA GOURMET Y EN FORMA: LEER DESPUÉS DE PROBAR. Florita, muy obediente se sirve una porción de tiramisú y lo prueba, ¡está delicioso! Piensa para sí misma que un poquito más no le hará daño, así que se sirve otra porcioncita más... y otra, y otra, y la de más allá... ¡Se ha comido todo el tiramisú! Sintiéndose un pelín culpable Florita abre el sobre: 
"Querida Florita, soy tu amiga, Lorelai, espero que te haya gustado el tiramisú que te he preparado con extra  de azúcar y mascarpone. Muwahahahahaha!"
Florita, con un gesto de tremenda preocupación piensa en lo que pasará mañana, cuando le toque probarse el vestido para la gala de entrega de premios de la revista...

INGREDIENTES
(para 8 personas)
- Una taza grande de café solo, puede ser instantáneo o de máquina
- Un vaso de los de agua de Baileys
- Un paquete de bizcochos de soletilla (aproximadamente 24 caras de soletilla)
- 2 huevos
- 75 gramos de azúcar blanca
- 500 gramos de mascarpone
- Un poco de cacao en polvo esparcido (puede ser colacao)


PREPARACIÓN

En un bol, regamos los bizcochos con el café y 3/4 partes del licor. No importa que se mojen demasiado. Retiramos el exceso de líquido con un colador, o volcando la fuente para que rezumen. Colocamos la mitad de los bizcochos formando una base en una fuente de cristal. Aplastamos para que cubran bien todo el fondo. 
Por otra parte batimos en un bol, las yemas (reservando una de las claras) junto con el azúcar, hasta que quede una mezcla homogénea. Añadimos el resto del licor y el mascarpone y batimos hasta que se forme una mousse.
Batimos la clara que nos ha quedado a punto de nieve y la añadimos a la mezcla. Ponemos una capa de esta mousse encima de la que hemos puesto de bizcocho (usando aproximadamente la mitad).
Repetimos con otra capa de bizcocho y finalmente otra de la de mousse.
Tapamos con film transparente y metemos a la nevera unas dos horas antes de servir.
Cuando lo saquemos espolvoreamos con el cacao antes de emplatar.

jueves, 21 de junio de 2012

Ensalada de limón de una noche de verano

Hoy es un día especial. El número de verano de "Gourmet y en Forma" tiene que salir mañana por la mañana. Todo el mundo se queda a trabajar por la noche en la redacción para dar los últimos retoques a los artículos estrella de esta temporada: "La dieta del berberecho o cómo perder peso picoteando", "Cómo hacer que tu suegra te adore o una buena ensalada de pavo y arándanos", "Diez trucos para adelgazar mientras cocinas"... Todos en la revista tiene que quedarse a cenar en su escritorio, algunos piden pizza, otros traen un tupper mustio, unos pocos se conforman con los sándwiches de la máquina... Pero a Florita nadie la pilla en un renuncio: ha preparado su ensalada de limón refrescante, que como además lleva sardinas, activa su inteligencia para dar las últimas puntadas a lo que promete ser el número uno del ranking de lectura veraniego...


INGREDIENTES
(por persona)
- Medio limón muy grande y aromático
- Un bote de huevas de lumpo (o caviar iraní si te encuentras con el día espléndido)
- Una lata de sardinas en aceite (o picantonas pero sin tomate)
- Un cuarto de cebolleta
- Un corazón de lechuga
- Un manojo de menta fresca (opcional)


PREPARACIÓN
Cortamos el limón a la mitad. Utilizamos sólo una de las mitades. Exprimimos el jugo y sacamos la pulpa. Reservamos la cáscara entera para después. Desmenuzamos las sardinas junto con el caviar, la cebolleta y el corazón de lechuga (ambos picaditos muy finos). Mezclamos todo con el zumo y la pulpa del limón. Cortamos la base de la cáscara del limón (para que se pueda poner de pie). Rellenamos con la mezcla y metemos en el frigorífico aproximadamente dos horas para que esté bien fría. Servimos tal cual en un plato (podemos adornar con unas hojas de menta).


martes, 19 de junio de 2012

Crema de tomate helada con brocheta de mozzarella y chorrito de albahaca


¡Ay qué dolor, madre mía!- piensa Florita en la cama. Ha bajado todas las persianas para que la habitación quede a oscuras y no para de embadurnarse en vinagre. Se ha quemado cual cangrejo al sol. Todo ha empezado por la mañana, tocaba reunión vecinal en la piscina y cada uno ha bajado un plato para comer, el que más le ha gustado personalmente ha sido el de su amiga Pepi. Los chupitos de crema de tomate venían muy bien para refrescar un día tan caluroso. Por supuesto, ha venido también Lorelai, cargada con su eterna quiche, para restregársela una vez más a Florita por las narices. Pero Florita ha decidido no entrar al trapo y comportarse como le enseñó su madre. Se ha sentado con ella al borde de la piscina y ha estado charlando de forma distendida sobre cocina, viajes, moda... Incluso han compartido pequeños trucos de belleza: Lorelai le ha dado un bote de aceite del kilimanjaro que según una antigua leyenda, usaban las antiguas princesas tribales ya que hidrataba enormemente la piel a la vez que protegía del sol y confería un moreno espectacular. Florita se lo ha extendido por el cuerpo y aunque olía un poco a aceite de freír pescado, ha preferido no decir nada y se ha puesto a tomar el sol deseosa de ver el resultado. ¡Y menudo resultado! La muy bruja de Lorelai la había engañado, no era aceite del kilimanjaro sino ¡aceite de freír sardinas! Menos mal que su buena amiga Pepi le ha subido un termo con la crema de tomate que ha sobrado para que se refresque...

INGREDIENTES
(6 personas aprox.)
- Dos kilos de tomates pera o canarios
- Medio decilitro de aceite de oliva virgen extra
- De quince a veinte bolitas de mozzarella (de las pequeñitas)
Para el aceite de albahaca: un poco de aceite de oliva virgen extra, unas ramitas de albahaca y sal.

PREPARACIÓN

Troceamos los tomates sin pelar y los batimos en un vaso de minipimer con el aceite y un poco de sal. Pasamos la mezcla por un colador, añadimos un chorrito de agua fría para aligerarla (tiene que quedar más bien espesa) y la ponemos a enfriar en el frigorífico.
Mientras se enfría, preparamos el aceite de albahaca: batimos el aceite con las ramitas de albahaca (unas diez aproximadamente) y un poco de sal y lo metemos en un biberón de cocina para decorar.

Servimos en vasitos de chupito con las bolitas de mozzarella ensartadas en un pincho (o palillo) y decoramos la crema con el aceite de albahaca.




sábado, 16 de junio de 2012

Quiche Lorraine de los Vosgos

Florita se despierta de noche, bañada en sudor. Otra vez el mismo sueño, se repite una y otra vez. Lo ha comentado con su terapeuta y éste le ha recomendado que deje de ver películas policíacas hasta altas horas de la madrugada. También le ha aconsejado una infusión de valeriana, romero y una pizquita de orfidal antes de acostarse. Pero nada. Una y otra vez se repiten en su cabeza las imágenes aquel fatídico día: Lorelai, con un vestido rosa en tafetán, sujetando triunfante su quiche de rábano picante y alcachofa marinada en aceite del río Tajo, mientras le colocan en el cuello la medalla a la mejor quiche del barrio. Y a su lado, Florita, con un nudo en la garganta y el segundo premio, corriendo a comerse compulsivamente y a escondidas su quiche de queso y bacon....


INGREDIENTES
- Un rollo de masa brick o quebrada
- Un cuarto de litro de nata líquida
- Dos cucharadas de queso crema
- Dos huevos
- Un paquete de bacon
- Media cebolla
- Un puñado de champiñones
- Medio calabacín
- Doscientos gramos de queso gruyère rallado
- Una pizca de nuez moscada
- Sal y pimienta
- Un poco de aceite de oliva

PREPARACIÓN
Ponemos la masa estirada en una fuente de horno de paredes altas (podemos utilizar el papel que viene en el paquete o engrasar la fuente con aceite o mantequilla). Es conveniente trabajar un poco la masa con los dedos para adaptarla a la forma del molde.
Batimos en un bol los huevos con la nata y el queso crema. Añadimos el queso gruyère y posteriormente el bacon, el calabacín, la cebolla y los champiñones cortados en trocitos muy pequeños y dados una vuelta previa en la sartén (para que queden blanditos). Añadimos la nuez moscada, la sal y la pimienta y mezclamos bien.

Vertemos la mezcla en la fuente y metemos en el horno, previamente calentado, a media altura, a ciento ochenta grados durante aproximadamente veinte o treinta minutos o hasta que veamos que la masa está cocinada y el interior ha cuajado bien. Servimos en porciones acompañada de la ensalada de tomate con albahaca.