sábado, 29 de diciembre de 2012

¡¡¡Feliz 2013!!!

INGREDIENTES (por persona)
-12 uvas de buena calidad

PREPARACIÓN
Separar las uvas del racimo. Lavar cuidadosamente. Ponerlas de 12 en 12, en platitos de la vajilla de las fiestas. Esperar a que terminen de tocar los cuartos antes de empezar a engullirlas cual pavo. Servir acompañadas de un buen cava (en las copas buenas) y brindar.

Florita, Pepi, Lorelai, Emanuelle, Hans, Higinia, Olaf, Gustavo, Rosi, Sabrina, Jorgito, Borjita y Juanito, la tía y la prima Paqui, Amapola, David Hanzo, Pablo, Jeremy, tía Elisa y tía Encarnita, los teutones, Lula, Raúl y sus ocho hijos, el tío Carmelo y los primos del pueblo os desean ¡¡¡Feliz 2013!!.


lunes, 24 de diciembre de 2012

Galletas para resacón postnavideño


Florita se ha levantado con una resaca terrible. Extraño, muy extraño. ¡Pero si tan solo se mojó los labios con un poco del champán que Emanuelle trajo a la fiesta de Navidad! Medio a rastras llega a la cocina y extrae del botiquín un bote de aspirinas que procede a engullir cual aspiradora. ¡Si le dejara de dar vueltas la cabeza! Florita se deja caer en el sofá de capitoné mientras repasa mentalmente la noche anterior. Tras sesión de peluquería y maquillaje y recogida de su traje de la modista (es normal que en estas fiestas los vestidos tengan que ser arreglados) se dirigió al hotel donde Gourmet y en Forma celebraba la cena de Navidad. Florita, que fue muy bien educada de pequeña, preparó unas deliciosas galletas con motivos navideños para corresponder a la invitación. Cuando llegó, ya había llegado casi todo el mundo. Su jefe sueco, Olaf, venido expresamente de la central para esa cena presidía la mesa. Junto a él su mujer Higinia, directora de la filial en España, no pasaba desapercibida: un zafiro del tamaño de un puño colgaba de su cuello, regalo sin duda de su amante esposo que, tras olvidar otro año más su aniversario había tenido que compensarlo "con creces". A los dos lados de la mesa el equipo al completo de Gourmet y en Forma engullía sin preocupación canapés, pato a la naranja, chuletón en su jugo, langosta a la mayonnaise y hamburguesitas de Tofu (bueno estas últimas, no tanto). Emanuelle descorchó el champán y tras esto, los recuerdos de Florita se volvieron borrosos: bailes, risas, llantos, gritos, máscaras africanas... ¡El champán! ¡Alguien debió de poner "algo" sin duda! Preocupada, Florita corre a por su bolso para buscar el teléfono de Emanuelle. Si ella, que tan sólo probó un sorbito, se ha levantado así, cómo estará él que no soltó la botella más que para chupar alguna que otra cabeza de gamba. Nerviosa, vacía el bolso sobre la cama y cuál es su sorpresa cuando además de los klinex, el pintalabios y el móvil, un pedrusco pesado y de color azul, cae de su interior... En ese mismo instante el móvil se pone a sonar. "¿Diga?"- pregunta temblorosa. Al otro lado del teléfono una voz se ríe de una forma terrible. A lo lejos, comienzan a oírse las sirenas de la policía acercándose...

INGREDIENTES 
Para la masa (dependiendo de la cantidad de galletas que se quiera)
- 3/4 taza de mantequilla blanda en trozos
- 1 taza de azúcar
- 2 huevos
- 1/2 cucharadita de vainilla o de ralladura de limón o mezcla de ambas
-1/2 taza de harina tamizada
- 1 cucharadita de levadura
- 1 cucharadita de sal
Para la decoración
- Chocolate fondant
- Coco rallado
- Trocitos o virutas de chocolate negro
- Almendras laminadas o avellanas picadas
- Golosinas pequeñas de decoración


PREPARACIÓN
Mezclamos muy bien todos los ingredientes hasta conseguir una pasta homogénea que se guarda en el frigorífico donde debe reposar al menos una hora. Pasado este tiempo, se espolvorea con harina o azúcar glass la superficie donde se vaya a trabajar para evitar que se adhiera la masa. Luego se van extendiendo, con un rodillo o botella de cristal, pequeñas porciones de masa de un grosor de 1 cm por lo menos. Es muy importante mantener continuamente el resto de la masa en el frigorífico para trabajarla en frío e ir sacando únicamente la que vayamos a extender cada vez. Se cortan las galletas con moldes metálicos de diversas formas con motivos navideños y se van colocando en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal especial para que se puedan despegar al final. Se hornean a una temperatura de 170-180º, hasta que adquieran un tono dorado (de 6 a 8 minutos aproximadamente). Finalmente se decoran con el fondant de chocolate, con colorantes alimentarios (de venta en supermercados), coco, frutos secos y con pequeñas golosinas especiales para decorar. Se presentan sobre una bandeja cubierta con una blonda.







sábado, 24 de noviembre de 2012

Panzanella escalofriante

Son las tres de la mañana y Florita es la única que aún resiste en la redacción de Gourmet y en Forma. Ha sido un día duro, el famoso número de la revista dedicado al chocolate tiene que estar preparado en menos de un mes. La mañana ha empezado tensa. En la reunión de primera hora cada uno ha expresado su opinión sobre los contenidos a incluir. Emanuelle, el fotógrafo, ha discutido con Rosi, la ejecutiva de cuentas. Emmanuelle sostenía que para hacer una buena representación histórica de los orígenes del cacao, había que ir al Amazonas, a fotografiar a las tribus vírgenes de indios. En su mente una idea había cobrado forma. Hans, uno de los fornidos modelos suecos de la revista, disfrazado de Hernán Cortes con su armadura y todo. En la escena soñada, el benévolo vikingo aceptaba el presente del fruto del cacao de manos de un generoso indio selvático. Rosi ha tratado de hacerle entrar en razón, intentando convencerle de que el Amazonas no está en México, de sustituir al indio por alguno de los becarios de cuentas disfrazado y la Selva del Amazonas por el Parque del Retiro.
Esto ha desencadenado la ira de Emmanuelle con la consabida amenaza de marcharse de la revista y llevarse su magnífico talento a otro sitio donde fuera más apreciado.
Florita recuerda la violenta escena, inclinada sobre su escritorio repleto de papeles y fotografías. Cansada y con la espalda dolorida, procede a degustar la maravillosa ensalada de Luigi's, donde acostumbran a encargar el catering de la empresa. Mientras paladea cada uno de los distintos sabores y texturas, y se pregunta el secreto de tan exquisita combinación (secreto que únicamente conocen Luigi y su madre toscana) un ruido sordo en la planta de arriba la despierta de golpe. Intrépida y aventurera como es ella (y armada con un spray de purpurina) sube sigilosamente las escaleras que separan ambas plantas.
Cuando casi ha llegado al rellano, unos pasos presurosos confirman el peor de los temores de Florita. Hay un ladrón en el edificio y ella va a tener que enfrentarse a él completamente sola. Gustavo, el vigilante ha salido por temas familiares dejándole a ella el encargo de cerrar la redacción al salir. Aferrándose aún más fuerte al spray, Florita avanza en la penumbra enmoquetada y explora, muerta de miedo, la planta entera sin encontrar nada sospechoso. Ya más relajada, decide regresar a su sitio. Solo entonces se da cuenta de que el timbre de la puerta del ascensor no para de sonar. Florita se acerca con la cara descompuesta a las puertas automáticas del elevador que chocan una y otra vez contra un objeto extraño. Ya más cerca descubre con horror lo que ha provocado semejante alboroto. Alguien ha dejado lo que parece ser una máscara tribal con el único propósito de que ella la encuentre. Un escalofrío recorre la espalda de Florita...
En el sótano, en la garita de Gustavo, un único monitor de vigilancia permanece encendido. En la pantalla se ve a Florita recogiendo su mesa, temblorosa... al otro lado alguien sonríe en la penumbra...


INGREDIENTES

- 1 tarro de pimientos rojos asados
- 1 lata de anchoas de la mejor calidad
- 1 lata de atún en escabeche
- 1 bloque de queso feta entero
- 1 bolsita de croutons (picatostes dicho en pijo)
- 20 tomatitos cherry en rama (aprox)
- 4 ramitas de albahaca
- Sal y pimienta
- Aceite y vinagre de módena


PREPARACIÓN
Cortamos y mezclamos todos los ingredientes menos los tomatitos para que mezclen bien los sabores (no muy picado, todo debe quedar aproximadamente del mismo tamaño). Damos un golpe de vinagre a los cherry y ponemos cinco minutos cerca de una fuente de calor (por ejemplo una  calefacción) para que suelten todo su sabor y aroma. Picamos igual que el resto de ingredientes y añadimos a la mezcla. Para terminar regamos la ensalada generosamente con aceite y vinagre y sazonamos con la sal y la pimienta (cuidado con la sal, hay que tener en cuenta que lleva anchoas). Servimos a temperatura ambiente.







domingo, 28 de octubre de 2012

Tartar de atún para días de venganza

El avión a Okinawa acaba de aterrizar. Florita, medio dormida alquila una moto y se dirige a un bar cualquiera, de una calle cualquiera. Tras la cortina de la entrada, se encuentra con lo que a simple vista parece ser el dueño del bar. "¿David Hanzo?"- pregunta Florita desafiante. El hombre, deja caer un vaso de cristal al suelo y se gira examinando a la recién llegada."¿Quién pregunta por él?" Florita, sin hacer caso, se sienta en uno de los taburetes de la barra, mira a los ojos al Sr. Hanzo y le contesta. "Quien yo sea poco importa porque vas a enseñarme el arte del tartar de bonito a la katana". El hombre se echa a reír ante semejante insensantez. "¿Pero quién te crees que eres? Veo que conoces mi nombre, pero no creo que sepas que yo no enseño ese arte a nadie y repito, a NADIE". Florita, impasible, no deja de sostener la mirada del maestro tartarero. En una servilleta de papel escribe un nombre y se la entrega al Sr. Hanzo. Él baja la mirada al papel y nada más leer lo que ha escrito, su cara comienza a enrojecerse hasta el punto de casi explotar. "¿De cuánto tiempo disponemos?" le pregunta a Florita. "El número especial de gastronomía japonesa sale en poco más de un mes y los ejecutivos de Kioto se presentarán en las oficinas en tres semanas para conocer el contenido". "Pues entonces no debemos perder ni un segundo"- señala con el semblante serio David Hanzo. Durante las tres semanas siguientes Florita es entrenada en el antiguo arte de la preparación de tartar de atún a la katana. Sus sesiones comienzan cuando aún no ha amanecido y terminan mucho después de la puesta de sol. Ante cualquier fallo en la preparación, el Sr. Hanzo no duda, en castigar a Florita de las más crueles formas posibles: obligándola a ver una y otra vez el mismo programa de "Señoras, Señores y Viceversa", llevándola casi a la muerte por inanición, privándola del sueño... Hasta que por fin un día le dice: "Ahora estás preparada. Puedes derrotar a Lorelai". De vuelta a casa Florita prepara, la noche antes de la gran reunión, el mejor tartar de atún que se pueda probar en el planeta y lo deja en el frigorífico hasta la mañana siguiente. La mañana de la venganza. El grupo de ejecutivos de Kioto llega puntual a las ocho de la mañana. Como no han podido desayunar, todos los de la oficina allí presentes (intentando llamar su atención para un posible intercambio laboral en el País del Sol Naciente) les ofrecen bollos, tostadas, café, cereales, churros... Todo ello cordialmente rechazado por los nipones. Cuando más incómoda parece la situación en la revista, aparece Florita por la puerta con el Maná entre las manos. Lo pone en la mesa delante de los ejecutivos y ante la atenta y nerviosa mirada de Lorelai y cual mago, destapa de un solo movimiento el plato. ¡Uooooo! exclaman los allí presentes maravillados. Lo ha conseguido, Florita se ha vengado de Lorelai, una vez más y esta vez, la venganza se ha servido en plato frío, MUY FRÍO. MUHAHAHAHAHAH!



INGREDIENTES
Un buen trozo de lomo de bonito
2 pepinillos grandes en vinagre
Una cucharada sopera de mostaza
Pimienta negra molida
1 cebolla
1 aguacate
1 tomate
Sal
Salsa de soja
Salsa perrins


PREPARACIÓN
Cortar muy pequeños los pepinillos, la cebolla, el tomate y el aguacate. El bonito hay que cortarlo un poco más grueso. Después se mezclan bien todos los ingredientes (excepto el aguacate) y se deja macerar todo junto durante unos minutos, removiendo de vez en cuando, para que se mezclen los sabores. A continuación, en el fondo de  un molde redondo se pone el aguacate en trocitos, luego, el bonito macerado con sus ingredientes y se desmolda  sobre un plato. Se sirve decorado con un poco de cebollino.




viernes, 19 de octubre de 2012

Asado de carne de los días de fiesta




Llegados a este momento, me doy cuenta de que nunca os he explicado bien el odio que mueve a Lorelai a sabotear todos los planes de Florita. Creo que es hora de que entendáis el porqué de esta relación y sobre todo, su verdadero comienzo.

Lorelai nació en el seno de una familia más bien acaudalada, toda su ropa provenía de las tiendas más exclusivas y caras de París, el pelo se lo cortaba el mejor peluquero de la metrópoli y sus muñecas eran hechas personalmente por Madame Poupée. En el colegio, los niños, envidiosos, solían burlarse de ella llamándola "Doña Pitiminí". Incluso habían compuesto una canción a su costa. "Doña Pitiminí, Doña Pitiminí, se fue a la granja y se hizo pis". Esa canción la mortificaba a todas horas, en el patio del colegio, en las clases de esgrima, de equitación y buenas maneras. Mas, sin embargo, no era esto lo que más carcomía a Lorelai. Los días de fiesta, mientras en el resto de casas se comía un gran asado de pavo, de carne o de cordero con toda la familia reunida en torno a una gran mesa, en la suya, su cocinero oriental Paco-Li le preparaba langosta con caviar y foie-gras en una mesita individual mientras sus padres se iban sin ella a comer a algún fastuoso restaurante. En cuanto terminaba la comida, Lorelai se escabullía buscando la casa que mejor olía en el vecindario. La de Florita. Lorelai solía husmear por la ventana de la cocina y observar la candorosa escena familiar en la que la madre de Florita dejaba a su hija ayudarla en la cocina a preparar el más maravilloso asado que uno pueda imaginar. En su casa, no se le ocurriría ni pisarla, ya que Paco- Li la gritaría en el instante mismo de cruzar la puerta. Todos estos recuerdos atormentaron a Lorelai los años siguientes, cuando fue a la universidad, encontró su primer trabajo... ¡Cuál fue su sorpresa cuando años más tarde se encontró a Florita trabajando en la revista "Gourmet y en Forma"! Ella no la reconoció y Lorelai no quiso desvelárselo. Prefirió ir vengándose poco a poco, con pequeños actos de escarnio, hasta que llegase el día en que Florita descubriera su verdadera identidad, quizá una antigua canción infantil sonase de fondo: "Doña Pitiminí, Doña Pitiminí..."

INGREDIENTES (para cuatro personas)
-1 de kilo de ternera tiernecita
- Una cebolla
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta
- Una generosa ración de caldo de carne (mejor hecho en casa)
- Un vaso de Brandy de Jerez
- Un chorrito de zumo de naranja
- Una bolsita de sopa de cebolla seca
- Cuatro patatas medianas
- Mantequilla

PREPARACIÓN
Sazonamos la pieza de carne y untamos bien en aceite de oliva. Ponemos en una fuente de horno con una cama de cebolla, a media altura y temperatura alta. Hacemos bien los dos lados, hasta que queden un poco tostaditos. Mientras, preparamos una mezcla con el caldo de carne (si puede ser natural, mejor, si no, de bote) el zumo de naranja, el brandy y la sopa de cebolla y remojamos en él las ciruelas. Regamos la carne con el mejunge y bajamos ligeramente la temperatura del horno, porque ahora queremos que se cocine lentamente. Preparamos las patatas, lavándolas bien pero sin pelarlas y posteriormente envolviéndolas en papel de aluminio. Colocamos las patatas en el horno (en la misma bandeja del asado si caben). Hay que tener en cuenta que las patatas tardarán aproximadamente una hora en hacerse, por lo que debemos meterlas cuando quede ese tiempo para que termine de asarse la carne. Dejamos que se cocine la carne, que dependiendo del peso, tardará entre tres o cinco horas (exagerando). El caso es que cuando vayamos a servir esté muy muy tierna y jugosa. No es conveniente abrir muchas veces el horno, ya que se endurecerá, únicamente para regarla de vez en cuando con la salsa o darle la vuelta, si vemos que se hace mucho por un lado.


Servir acompañada de las ciruelas y con la patata asada abierta por la mitad (dejamos el papel de aluminio) con un poco de mantequilla y sal. ¡Delicioso!

jueves, 4 de octubre de 2012

Los Tagliatelle a la Carbonara de la bella Nápoles


Después de recuperarse del soponcio del otro día, y, tras darle muchas vueltas a la cabeza, Florita se ha decidido por fin a volver a llamar a Pablo e intentar quedar de nuevo con él. Temiendo un "no" rotundo (totalmente comprensible, por otra parte) Florita se ha llevado una grata sorpresa cuando Pablo le ha dicho que por supuesto, que estaba deseándolo. Han quedado esta noche, una mesa para dos en el rinconcito más romántico del restaurante italiano de moda, "L'Espaguettino". Al principio, cuando ha llamado Florita para reservar, le han informado "amablemente" de que el para poder cenar en tan fastuoso sitio había que apuntarse en una lista de espera de dos años y medio. Eso sí, cualquier reticencia que pudiera tener el maître para con Florita ha desaparecido en cuanto ésta le ha mencionado su trabajo en "Gourmet y en Forma": en un abrir y cerrar de ojos el tono de tan distinguido caballero ha cambiado radicalmente y Florita ha sido cordialmente informada de que una de las reservas acababa de ser cancelada a última hora.
Florita se ha plantado su vestido de tul y lentejuelas y ha ido a hacerse el pelo y las uñas a "Marni" una de las peluquerías más "it" de la metrópoli. Se ha puesto sus salones de "Labutane" y su bolso "Remés" y ha acudido cual Cenicienta a la cita con su príncipe azul. En una mesa en la terraza con vistas a la ciudad, le esperaba Pablo todo de esmoquin y de un guapo que quitaba el hipo. Juntos han degustado todos los antipasti de la carta, las pastas más suculentas entre las que han destacado los formidables "Espaguetti Carbonara de la mamma del chef" y, justo cuando estaban en plan escena de "La Dama y el Vagabundo" cada uno comiendo uno de los extremos de un largo espaguetti, a punto de darse un beso, una voz estridente ha sonado al otro lado de la sala. ¡¡¡FLORITAAA!!! La pareja se ha girado estupefacta, ante la visión de Lorelai que, entre empujones, patadas y los "usted no sabe quién soy yo" y "ahí esta sentada Florita, mi más íntima amiga del alma" se ha ido haciendo paso a través de las mesas hacia la suya. El resto de la noche, ya os lo podéis imaginar, de la agradable soirée que se presentaba para los tórtolos, se ha pasado al más surrealista de los sueños, con Lorelai sin parar de graznar cual urraca y, lo más horrible e inexplicable de todo, ofreciéndose a llevar a Pablo en coche...

INGREDIENTES (para cuatro personas)
- 500 gr de Tagliatelle (secos)
- 200 gr de queso Philadelphia
- 150 gr de queso parmesano rallado
- Dos huevos frescos de gallinas camperas
- Una pizca de nuez moscada rallada (opcional)
- Un paquete entero de bacon loncheado
- Un poco de orégano seco 
- Sal y pimienta
- Un chorrito de aceite
- Ramitas de perejil (opcional)

PREPARACIÓN
En una olla con agua hirviendo salada se cuecen los tagliattelle siguiendo las instrucciones de la caja. Aparte se fríe el bacon con unas gotas de aceite (muy poco, ya que el bacon tiene mucha grasa) y se adereza con el orégano. En un bol se mezcla el queso crema con los huevos, el parmesano rallado, y el resto de condimentos. Se bate con las varillas y se incorpora a la pasta escurrida, que previamente habremos mezclado con el bacon frito. Se deja un pelín a fuego muy bajito (para que se cocine un poco el huevo) y se sirve caliente, con el resto del parmesano rallado espolvoreado y unas ramitas de perejil.





domingo, 23 de septiembre de 2012

Batido energético "Popeye"


Se acabó el verano y llega el otoño: toca limpieza estacional. Para afrontar tan dura tarea Florita se ha preparado para desayunar un batido contundente, receta de Jeremy para los días de Body Pump. Ha movido muebles, podado las plantas de la terraza, tirado comida caducada, luchado contra pelusas gigantes que reclamaban su territorio (es que Florita es más curiosa que limpia) y para terminar ha guardado la ropa de verano del armario y ha sacado los trenchs, jerseys y medias de otoño. Cuando ha terminado con tan ardua empresa, se ha dejado caer en el sofá del salón, de cuero marrón, desfallecida. El descanso le ha durado muy poco, el teléfono ha comenzado a sonar y Florita, haciendo un tremendo esfuerzo, se ha levantado a cogerlo. ¿Florita? Hola, soy Pablo, no sé si te acuerdas de mí, nos conocimos el día de la entrega de premios de tu revista. ¡A Florita casi le da un soponcio! No había vuelto a saber de Pablo desde aquel fatídico día en la entrega de premios, en que el mal aliento y la falta de un cepillo de dientes se confabularon para impedirla conocer al Príncipe Azul de sus sueños. Han quedado a tomar un café (Florita, previsora se ha agenciado un spray de menta y cuatro rollos de hilo dental) el tema es que, cuando ha querido ponerse algo vistoso, se ha encontrado con el armario repleto de ropas de corte invernal. ¡Qué más da! Pasar un poquito de calor no hace mal a nadie, así con suerte pierdo unos kilitos en el camino, se ha dicho a sí misma. Se ha puesto un jersey de cuello cisne, la falda escocesa de lana y ha puesto rumbo hacia el café donde había quedado con el futuro padre de sus hijos. A medio camino, y con el termómetro marcando 35 grados a causa del Veranillo de San Miguel, Florita ha empezado a sudar a chorros (un problema un tanto recurrente en su vida) por lo que ha intentado aflojarse el cuello del jersey. Un poco más adelante, no podía casi ni respirar. Lo último que ha visto ha sido el letrero de la cafetería, tras lo cual, todo se le ha ido a negro hasta que ha despertado, cegada por los fluorescentes del hospital, mientras unas enfermeras la despertaban pasándole un frasco de sales por debajo de la nariz.

INGREDIENTES (por persona)
-1/2 aguacate
- Un plátano maduro
- Una taza (de las de café) de copos de avena
- 1/2 vaso de leche fría (de nevera)
- Dos cucharadas de concentrado de jugo de caña de azúcar (o azúcar moreno)
- Una pizca de azúcar avainillado



PREPARACIÓN

Ponemos los copos de avena en remojo con la leche y el jugo de azúcar en un vaso de batidora. Cuando se hayan reblandecido un poco añadimos el aguacate, el plátano y la pizca de azúcar avainillado y batimos bien hasta que quede una textura uniforme, se puede añadir más o menos leche según se quiera de líquido. Servimos en el momento (es importante que la leche esté muy fría).

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Florita va de exposición


Florita, busca en el desván, entre sus trastos viejos. No puede disimular la emoción. Sus tías Elisa y Encarnita, le han escrito para anunciarle que vuelven a Madrid. Tía Elisa está en Egipto, restaurando una de las paredes de la tumba de Tutankamón, donde creen haber descubierto un antiguo fresco de Goya tras una capa de pintura sintética. Tía Encarnita, en Alaska, participando en el mayor concurso de esculturas de hielo, con el problema añadido de que están en plena ola de calor siberiano.
El caso es que se van a reunir con sus antiguos compañeros de clase de Bellas Artes. Para ello tienen previsto montar una exposición con sus mejores obras, el 4 de octubre en la Casa de Cultura de Majadahonda y, como favor personal, le han pedido a Florita que traiga algún pequeño cuadro de mercadillo, que tenga a mano, por si no tienen suficiente obra para rellenar. Florita duda entre varias obras de arte adquiridas a lo largo de los años en diversas tiendas de chinos, mercadillos de viejo o herencias de parientes. Finalmente se decide por un Renoir, que, aunque viejo y polvoriento, tras una buena limpieza con la bayeta mágica y mucho Mistol, quedará como nuevo. Al día siguiente, Florita queda con sus queridas tíitas para ayudarlas a montar la exposición. Tras abrazos y regalos, uno a uno van colocando los cuadros, esculturas y grabados en las paredes y vitrinas de la sala de exposiciones. Encarnita y Florita charlan distendidamente cuando de pronto, escuchan un grito seguido de un golpe. Al girarse, descubren con horror a Elisa desmayada en el suelo con el Renoir de Florita aferrado entre las manos.













Exposición Alumnos de Bellas Artes
Promoción del 77
Inauguración Jueves 4 de octubre a las 20h
Casa de la Cultura Carmen Conde
Majadahonda · 28220 Madrid

viernes, 7 de septiembre de 2012

Paella con vistas al Delta del Ebro

Florita subía las escaleras con la compra, cuando ha oído que sonaba el teléfono en su piso. Saltando los escalones de dos en dos, ha soltado las bolsas donde ha podido y ha hecho malabarismos con el teléfono inalámbrico para que no se le cayera al suelo. Era Pepi. Hablaba como si alguien le estuviera apuntando con una pistola. "Adivina quieeeén acaba de presentarse en mi casa". Resulta que el simpático grupo de alemanes que ambas habían conocido durante sus maravillosas vacaciones en la Costa de la Luz, Hans, Albert, Rudolf y Peter, se encontraba de ruta por España, y "por pura casualidad" habían acabado en la casa de Pepi, en Tarragona. Con cara de perrillo abandonado, le habían pedido que si, porrr favorrr porrr favorrr, les dejaría hospedarse un par de noches, para que pudiesen conocer la cultura y el ambiente autóctono. Antes de que Pepi dijese nada, Florita ya había hecho su mini maleta de urgencia y había puesto rumbo a la tierra del Cava en su mini descapotable. Tras más de cuatro horas de viaje, ha llegado por fin a casa de Pepi y se ha encontrado al grupito bávaro sentado a la mesa, cubiertos en mano, esperando a que ésta les sirviera su famosa paella. Pepi ha lanzado una mirada de "los mataré" a Florita, y, ante el temor de que pudiera hacer alguna locura con la paellera, Florita ha servido cava a los allí presentes (ellas dos, incluidas) para destensar el ambiente. El resto de la comida ha transcurrido sin más incidentes, entre risas y cava. Incluso, Lula, la perrita de Pepi se ha animado ante semejante ambiente festivo y de cuando en cuando soltaba un alegre ladrido.
¡Otrrrra de cava!- gritaban los teutones con las mejillas más rosas que Heidi. Y, cuando se ha acabado el cava, han empezado a aporrear la mesa con los puños gritando al unísono: ¡Sangrila! ¡Sangrila! ¡Sangrila! Pepi y Florita se han mirado confusas sin saber si se referían a la bebida afrutada, al paraíso terrenal del Himalaya o a ambos. En esto que ha aparecido por la puerta Peter con un gran cubo lleno del ansiado brebaje y para servirlo ha usado una sopera de plata de Pepi a modo de cucharón. Como era de esperar, tamaña melopea no podía quedar sin consecuencias, así que los alemanes hartos de permanecer sentados y formales y, ante el estupor y asombro de Pepi y Florita (aunque ambas se han tapado "casi" a tiempo los ojos) se han despelotado y se han tirado en bomba a la piscina provocando una escandalera que, unida a los ladridos de Lula y a los gritos de Pepi y Florita han hecho que vinieran los vecinos, la policía municipal y la prensa local.

INGREDIENTES
para el fumet de pescado
- 1 kg de pescado de roca (puede ser también rape, merluza...)
- 1/2 cebolla
- 2 dientes de ajo
- Unas ramitas de perejil fresco
- 2 tomates medianos maduros
- Aceite de oliva
ELABORACIÓN
Se ponen a cocer las cabezas de pescado y sus raspas que hacen un caldo muy bueno. Para el sofrito, la cebolla, los dientes de ajo, el perejil y los dos tomates se trituran en la minipimer; en una olla alta se echa un generoso chorro de aceite y en cuanto esté caliente se incorporan los ingredientes triturados que tienen que estar unos 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Luego se echa el pescado, y se remueve para mezclarlo bien todo y a continuación, se pone el agua de hervir las cabezas y espinas, hasta cubrirlo, más o menos 2 litros, se deja hervir durante media hora más. Para terminar, se pasa el caldo por un colador y se reserva.
INGREDIENTES
para la paella (cuatro o cinco personas)
langostinos (los de San Carlos, o del Delta son excelentes), dos o tres por comensal
4 o 5 cigalas medianas
4 calamares frescos, no muy grandes
15 cangrejos de mar
1/2 pimiento rojo cortado en cuadritos
y por último un sofrito, igual que el del caldo, pero éste en más cantidad, un poco más del doble.
Azafrán o colorante alimentario
ELABORACIÓN

En el aceite caliente de la paellera, se ponen todos los crustáceos y se hacen por ambos lados. Cuando estén, se retiran y reservan. A continuación, el calamar troceado en anillas, las patitas, tal cual y el pimiento. Cuando esté bien sofrito se echa el arroz, una medida por persona (una taza de las de café), se sofríe el arroz con el calamar y el pimiento durante un minuto, siempre removiendo para que no se pegue y se añade el caldo que se tendrá hirviendo, esto es importante. La cantidad de caldo, es el doble que la de arroz, es decir, en vez de una taza como medida, dos por cada taza de arroz y una más de regalo, sal al gusto, azafrán y como toque personal, pimienta negra molida.
El tiempo de cocción, no debe ser más de quince minutos, (entre trece y quince) pues el arroz tiene que estar al "dente". Durante la cocción del arroz, no se remueve, pero de vez en cuando se da unos "meneítos" (con amor) a la paellera, cogiéndola por sus asas. Cuando falten cinco minutos para que el arroz esté listo, se incorporan todos los crustáceos y a los quince minutos en total, se apaga el fuego y se deja reposar unos ocho minutos. Y ya está, lista para comer.
También se pueden poner almejas y mejillones, a gusto del consumidor.